49 segundos. Esa fue la diferencia que separó a Franco Colapinto de su compañero Pierre Gasly en la carrera principal del Gran Premio de China, un resultado que encendió una tormenta en redes sociales y que terminó obligando a Alpine F1 a publicar una carta abierta dirigida a sus fanáticos y a toda la comunidad de la Fórmula 1.
La brecha en Shanghai no fue solo estadística. Fue la mecha que necesitaban algunos seguidores del piloto argentino para lanzar acusaciones directas contra el equipo: que el auto de Colapinto estaba siendo saboteado, que recibía menos recursos, que la diferencia entre sus ingenieros y los de Gasly era “abismal”. Uno llegó a comparar el monoplaza del argentino con una bicicleta. Otro llamó a Alpine “una picadora de carne” para su segundo piloto.
Alpine responde: “No tiene ningún sentido”
El equipo con base en Enstone no tardó en salir a desmentir cada una de esas afirmaciones. En un comunicado publicado el jueves, Alpine fue directo al punto central: sabotear su propio auto simplemente no tiene lógica deportiva ni comercial.
“No está en absoluto en el interés del equipo no puntuar, y cualquier sugerencia de autosabotaje no contribuye a ese objetivo final”, señaló la escudería en su carta.
Sobre la diferencia de especificaciones observada en China —el detonante de toda la polémica— el equipo ofreció una explicación técnica concreta: ambos pilotos corrieron con el mismo equipamiento, con excepción de algunas piezas de bajo impacto en el rendimiento que no pudieron montarse en el auto de Colapinto debido a un cambio en los componentes de la caja de cambios.
Alpine también aclaró que su política interna apunta siempre a llevar actualizaciones a los dos autos de manera simultánea, aunque reconoció que en ocasiones, por los tiempos de manufactura, alguna mejora puede llegar primero a un solo coche. “Esa nunca es la intención ni el enfoque deseado”, precisó, y prometió total transparencia cuando ocurra.
Colapinto, entre el apoyo y la presión
El propio Colapinto había abierto la puerta a la interpretación tras la carrera en Shanghai. “Necesitamos entender algunas cosas en las curvas de alta velocidad en las que nos falta rendimiento, y también mejorar el desempeño en mi auto. Las piezas que no tengo en el mío realmente me ayudarían tenerlas pronto”, declaró el argentino.
Esas palabras, leídas en clave de denuncia por parte de sus seguidores, fueron la chispa. Pero Alpine fue claro en su respuesta: Colapinto es su piloto y el equipo ha depositado plena confianza en él, en igualdad de condiciones con Gasly.
“Franco es nuestro piloto y el equipo ha puesto su confianza en él, así como él lo ha hecho con el equipo”, escribió la escudería, agregando que ambos pilotos comparten información de forma habitual y que no existe retención de datos ni rendimiento oculto entre ellos. “Eso es cosa del pasado y no forma parte de la Fórmula 1 moderna.”
Dos semanas, dos pilotos atacados
Lo ocurrido con Colapinto forma parte de un patrón preocupante que el equipo decidió abordar de frente. Dos semanas antes, fue Esteban Ocon quien recibió amenazas de muerte tras la colisión entre ambos pilotos en China, donde el francés reconoció su responsabilidad y se disculpó públicamente. Alpine admitió que tardó en defenderlo y lo reconoció como un error.
Luego llegó Suzuka. El incidente entre Colapinto y Oliver Bearman —un choque a una diferencia de velocidad de 45 km/h que generó un impacto de 50G para el piloto de Haas— volvió a dividir opiniones. Figuras como Timo Glock y Jacques Villeneuve señalaron al argentino como responsable. El propio equipo Haas lo desmintió. La FIA revisó la situación durante la carrera y determinó que no era necesaria ninguna acción adicional.
Aun así, Colapinto terminó siendo blanco de una nueva ola de ataques.
Una carta para toda la comunidad
Alpine fue enfático: el problema no es un grupo de fanáticos en particular. “Esto no se trata de una sola base de seguidores; se trata de toda la comunidad de Fórmula 1 uniéndose para disfrutar el deporte que todos amamos”, escribió el equipo.
La escudería afirmó que monitorea activamente sus canales y utiliza herramientas de moderación, además de mantener diálogo constante con la FIA y la Fórmula 1 para combatir el abuso en línea.
Mientras llega el Gran Premio de Miami, el receso le permitirá a Colapinto regresar a Argentina. Una pausa que el piloto usará para reconectar con sus seguidores, antes de que los autos vuelvan a rodar en las Américas.
¿Cuánto peso tiene la presión de la afición en el desempeño de un piloto joven en su primera temporada completa en la F1? El caso Colapinto ya es un estudio en tiempo real.

