Su teléfono explotó. No con felicitaciones.
Tras el incidente con Sergio Pérez en el Gran Premio de la Ciudad de México 2024, Liam Lawson abrió Instagram y encontró algo que, según sus propias palabras, nunca había visto: mensajes, comentarios, «las cosas más horribles que te puedas imaginar que la gente dice». Esa noche fue el punto de quiebre. A partir de ahí, el piloto neozelandés tomó una decisión que mantiene hasta hoy: silenciar todas las cuentas relacionadas con la Fórmula 1 en sus redes sociales y, durante el resto de aquella temporada, directamente eliminar las aplicaciones de su teléfono.
«Para mí sí marcó una gran diferencia. Hay pequeñas cosas que me han pasado a lo largo de mi corta carrera y en la Fórmula 1 hasta ahora que en su momento fueron bastante grandes, pero que al mirar atrás les he encontrado algo por lo que estar agradecido. Eso fue lo que pasó en México, cuando me di cuenta de lo del asunto con Checo: cuando llegué a finales de 2024 y tuvimos nuestro incidente en pista, entré al box y ni siquiera tenía silenciadas las notificaciones de Instagram. Y mi teléfono… Nunca había visto nada igual. Los mensajes, los comentarios en las publicaciones, las cosas más locas que te puedas imaginar que la gente dice. Las cosas más horribles.»
Liam LawsonEl contexto ayuda a entender la magnitud de lo que Lawson describe. Había llegado a Racing Bulls en la segunda mitad de 2024 para reemplazar a Daniel Ricciardo, a partir del Gran Premio de Singapur. Completó el resto de la temporada con el equipo y, al terminar el año, firmó con Red Bull para ocupar el asiento de Pérez en 2025. El ascenso fue rápido, la presión también. Y la caída, igualmente veloz: tras disputar apenas 2 carreras con Red Bull, fue degradado de vuelta a Racing Bulls, donde Yuki Tsunoda tomó su lugar en el equipo de cabeza.
Cada uno de esos movimientos generó oleadas de opinión en redes sociales. Lawson lo vivió de cerca y sacó sus conclusiones.
«Ha pasado tantas veces ya, especialmente con todo lo que ha ocurrido en los últimos 12 meses, que honestamente empiezas a ignorarlo porque hay tantas opiniones y rumores y cosas que circulan que son simplemente tan falsas, y si te concentras en cada una de ellas, te volvería loco. Luego se trata de cuánto miras siquiera las redes sociales y esas cosas. Y eso es algo que prácticamente he eliminado de mi vida. Todas las cuentas de Fórmula 1 están silenciadas. Completamente silenciadas. No veo nada relacionado con eso en internet. Así que tenía gente diciéndome: “Oye, ¿escuchaste esto?” No, ni idea.»
Lo que Lawson describe no es una postura de marketing ni una declaración calculada: es un mecanismo de supervivencia. Un piloto que en menos de 12 meses pasó del banco al asiento de Red Bull y de vuelta al banco, que protagonizó uno de los incidentes más comentados del final de temporada 2024 y que aprendió, a golpe de notificaciones, que la única forma de seguir concentrado era dejar de escuchar el ruido.
La pregunta que queda abierta es si el aislamiento digital es sostenible a largo plazo en un deporte donde la exposición mediática forma parte del contrato no escrito con los patrocinadores y los equipos. Lawson, por ahora, parece haber encontrado su respuesta.

