Treinta y tres grados previstos para las 15:00 del domingo en el Red Bull Ring. Con ese dato sobre la mesa, la FIA no esperó: declaró peligro por calor para el Gran Premio de Austria y activó su protocolo de seguridad térmica antes de que el fin de semana arranque.
La medida se ampara en el Artículo B1.5.10 del Reglamento de Fórmula 1, que obliga al organismo rector a actuar cuando la previsión meteorológica oficial anticipa un índice de calor superior a 31,0 °C en algún momento de la carrera. Esa barrera se superará, según los modelos, tanto el sábado como el domingo. Durante los Entrenamientos Libres 3 y la clasificación del sábado se esperan 32 °C; para la largada del domingo, 33 °C.
«De conformidad con el Artículo B1.5.10 del Reglamento de F1 de la FIA, tras haber recibido una previsión del servicio meteorológico oficial que predice que el índice de calor será superior a 31,0°C en algún momento durante la carrera de esta competición, se declara un peligro por calor» — FIA
El contexto no es menor: Austria registró récords de temperatura para el mes de junio, y el calor que se avecina forma parte de la primera ola del verano europeo.
Con el protocolo activado, los pilotos tienen dos opciones para gestionar el impacto térmico dentro del habitáculo: usar un chaleco refrigerante o aceptar un lastre adicional de 0,5 kg en sus coches. La elección es individual, pero la disyuntiva resume bien el dilema: comodidad y seguridad del piloto frente a milésimas de rendimiento en un circuito donde los tiempos se deciden por márgenes mínimos.
El termómetro, más que el cronómetro, marcará el ritmo de este fin de semana en Spielberg.

