La Fórmula 1 arrancó su nueva era reglamentaria con más luces que sombras, aunque con un punto de fricción claro que ya ocupa la agenda de los equipos: las sesiones de clasificación. Tras los primeros dos fines de semana de la temporada en Melbourne y Shanghai, los directores de equipo se reunieron para hacer un balance y establecer prioridades.
Las carreras aprueban; la clasificación, no
El consenso entre los presentes fue bastante nítido. Las carreras en Australia y China dejaron buenas sensaciones: acción en pista, reacción positiva del público y una narrativa competitiva que no genera alarmas. Ese frente, por ahora, no requiere intervención.
El problema está en otro lado. Durante los giros rápidos de clasificación, los pilotos se han visto obligados a aplicar la técnica de lift and coast —soltar el acelerador y gestionar la energía— incluso en el momento en que el coche y el piloto deberían estar al límite absoluto. Una vuelta de clasificación con gestión de energía es, en esencia, una vuelta que no refleja el potencial real del monoplaza.
Un problema que nadie quiere ignorar
Las críticas no escasearon ni en Melbourne ni en Shanghai, y los equipos lo saben. El objetivo ahora es encontrar medidas que permitan a los pilotos completar vueltas rápidas sin ningún tipo de administración, volviendo a la filosofía de la vuelta lanzada al máximo.
Para llegar a esas soluciones, el proceso será ordenado: los equipos y los pilotos participarán activamente, con una contribución relevante esperada especialmente de parte de los segundos. Una vez identificadas las opciones, la pelota pasará a manos de la FIA, que tendrá la responsabilidad de desarrollar propuestas concretas y llevarlas de vuelta a la mesa de negociación.
Sin cambios antes de Japón
Nada de esto llegará a tiempo para el Gran Premio de Japón en Suzuka. La revisión seguirá su curso sin precipitaciones.
El calendario ayuda en ese sentido. La cancelación de los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita dejó un hueco en el calendario que, aunque lamentable en otros aspectos, ofrece tiempo útil para evaluar los ajustes necesarios. La Fórmula 1 no regresa a la competencia hasta el primer fin de semana de mayo, en Miami, lo que da margen para trabajar con calma.
Los cambios que se estudian no serán radicales. La dirección apunta a medidas quirúrgicas: intervenciones específicas sobre los problemas detectados en los primeros tres fines de semana, sin alterar la esencia del nuevo reglamento.
No hay crisis, hay proceso
Varios problemas que aparecieron durante los test de pretemporada en Baréin ya fueron resueltos o atenuados a lo largo del primer mes de competencia, incluyendo el Gran Premio de China, sin que la Federación Internacional del Automóvil tuviera que aplicar correcciones formales.
El mensaje que salió de la reunión fue claro: no hay urgencia, no hay pánico. Los resultados de Australia y China disiparon buena parte de la incertidumbre que rodeaba al inicio de temporada, y el ambiente entre los equipos es de confianza en el proceso regulatorio, no de alarma.
La clasificación es el único frente abierto, y ya tiene nombre, atención y un camino definido para abordarlo.
¿Qué tan decisivo podría ser el papel de los pilotos en la solución a este problema? Max Verstappen, Lewis Hamilton y el resto de la parrilla están siendo convocados a aportar de manera significativa. ¿Crees que su voz cambiará algo real en el reglamento? Déjanos saber tu opinión.

