Colson Montgomery hizo todo lo que un bateador puede hacer para ganar un partido: dos jonrones, cuatro remolcadas, dos carreras anotadas. No fue suficiente. Los Yankees de Nueva York tenían otra historia preparada para anoche en el Bronx, y la contaron con cinco carreras en la quinta entrada que sepultaron cualquier esperanza de los Medias Blancas de Chicago.
El resultado final fue 10-5, pero el partido tuvo más capas que eso.
Montgomery llegó al plato en la alta de la tercera entrada con Chicago abajo 4-0 y respondió de la única manera que sabe cuando las cosas se ponen difíciles: línea al jardín derecho central, dos corredores en marcha, y de repente el marcador decía 3-4. Era su decimoctavo bambinazo de la temporada y, por un momento, el partido tenía vida. Los Medias Blancas habían anotado tres en la misma entrada para igualar prácticamente las cosas.
Pero Carlos Rodón tenía el control. El zurdo de los Yankees trabajó cinco entradas completas, recetó siete ponches y cedió esas tres carreras sin perder la compostura. Siete imparables, un boleto, y cuando salió del box su equipo ya estaba construyendo la estocada definitiva.
Lo que pasó en la baja de la quinta entrada cerró el partido antes de la mitad del camino. Anthony Kay, que llegaba al juego con marca de 6-2, no pudo con la alineación neoyorquina cuando más importaba. Primero fue José Caballero con un sencillo que trajo dos carreras —Cody Bellinger y Jasson Domínguez cruzaron el plato— para poner el marcador en 6-3. Luego vino Paul Goldschmidt: elevado al jardín derecho, dos hombres en base, y el pelotazo convirtió una ventaja manejable en una diferencia de seis. Con ese cuadrangular, Goldschmidt terminó la noche con dos hits en cinco turnos, tres remolcadas y su undécimo jonrón del año. Kay salió después de cuatro entradas con cuatro carreras limpias en el haber y el récord cayó a 6-3.
Bellinger también puso su firma desde temprano: en la baja de la primera entrada despachó un elevado al jardín derecho central con Amed Rosario en base, y los Yankees arrancaron 2-0 antes de que los Medias Blancas se acomodaran en el banco. Terminó la noche con tres hits en cuatro turnos, dos remolcadas y su undécimo vuelacercas de la temporada. Jazz Chisholm Jr. añadió el décimo de su campaña en la séptima entrada para estirar la ventaja a 10-3.
Montgomery volvió a conectar en la octava entrada —esta vez solo, elevado al jardín central— para llegar a 19 jonrones en la temporada. Sam Antonacci cerró la cuenta de Chicago con un cuadrangular solitario en la novena. Eran las estadísticas de una derrota bien peleada, no de un colapso.
Con el triunfo, los Yankees quedan 45-27 y extienden su racha a cuatro victorias consecutivas. Su diferencial de carreras en la temporada llega a +122, el mejor argumento posible para explicar por qué lideran la División Este de la Liga Americana con 3.5 juegos sobre los Rays de Tampa Bay. En los últimos diez partidos llevan marca de 8-2.
Los Medias Blancas, por su parte, encadenan dos derrotas consecutivas pero siguen al frente de la División Central de la Liga Americana con récord de 38-34, empatados en la práctica con los Guardianes de Cleveland. Montgomery tiene 19 jonrones y cuatro remolcadas en una sola noche: el tipo está jugando béisbol de primer orden. El problema es que anoche lo estaban haciendo todos en el otro banco.
Cuatro victorias seguidas para los Yankees. El calendario de junio no los está deteniendo.

