Tres cuadrangulares y seis entradas y un tercio de relevo impecable. Eso fue lo que necesitaron los Gigantes de San Francisco esta noche para salir del Truist Park con una victoria de 7-2 sobre los Bravos de Atlanta y extender su racha a tres triunfos consecutivos.
La noche empezó mal para San Francisco. Adrian Houser apenas pudo con un tercio del trabajo: en la baja de la primera entrada, Drake Baldwin igualó el marcador con un cuadrangular al jardín central, y Mauricio Dubón remató la manga con un sencillo que puso a los Bravos 2-1 arriba. El abridor de los Gigantes salió después de registrar solo tres outs, con tres hits, dos carreras y un boleto en su cuenta.
Pero lo que vino después fue otra historia. Robbie Ray tomó el relevo desde la segunda entrada y se convirtió en el arquitecto de la victoria. El zurdo trabajó 6.1 entradas de béisbol casi perfecto: ocho ponches, apenas dos imparables y ninguna carrera limpia. Ray se fue con el juego 5-2 a su favor y el récord mejorado a 5-6.
Mientras Ray silenciaba la alineación de Atlanta, los bates de los Gigantes empezaron a hablar. En la segunda entrada, San Francisco fabricó dos carreras —un elevado de sacrificio de Matt Chapman y una base por bolas a Bryce Eldridge con las bases llenas— para ponerse arriba 3-2. La quinta entrada terminó de definir el partido: Rafael Devers disparó un vuelacercas al jardín derecho central para poner el 4-2, y Jung Hoo Lee lo siguió de inmediato con otro bambinazo al jardín derecho que estiró la ventaja a 5-2. Dos jonrones consecutivos en la misma entrada, y el Truist Park en silencio.
Willy Adames completó la colección en la octava entrada con su décimo segundo jonrón de la temporada, un elevado al jardín central que fijó el 6-2. Lee, que también había abierto el marcador con un elevado de sacrificio en la primera entrada, terminó la noche con 1 jonrón, 2 carreras impulsadas y promedio de .331 en la temporada. Devers y Adames añadieron una remolcada cada uno.
Grant Holmes cargó con la derrota. El abridor de Atlanta apenas duró dos entradas: cuatro hits, tres carreras limpias, dos ponches y tres boletos en una noche que se le fue de las manos rápido. Su efectividad subió a 4.33.
El resultado tiene lecturas distintas según desde qué banco se mire. Para los Bravos, líderes de la División Este de la Liga Nacional con marca de 46-27, son ya tres caídas seguidas y un registro de 4-6 en los últimos diez partidos que levanta alguna ceja, aunque su diferencial de carreras en temporada de +100 habla de un equipo con demasiado fondo para alarmarse. Para los Gigantes, cuartos en la División Oeste de la Liga Nacional con récord de 31-43 y a 7.5 juegos del comodín, estas tres victorias son un respiro en una temporada que no ha ido como se esperaba.
Tres jonrones en una noche en casa del líder divisional. No arregla la tabla, pero sí recuerda que este equipo todavía tiene brazos que pegan fuerte.

