Los Dodgers de Los Ángeles llegan al PNC Park esta noche con el mejor récord de la División Oeste de la Liga Nacional —42 victorias y 24 derrotas— pero cargando la inercia incómoda de haber perdido su último partido. Enfrente, los Piratas de Pittsburgh llevan tres caídas consecutivas y saben perfectamente lo que está en juego: a solo medio juego de la zona de comodín en la Liga Nacional, cada noche que se pierde es terreno que cuesta recuperar.


Los números de Pittsburgh cuentan una historia interesante. Con marca de 34-32, los Piratas han ganado cinco de sus últimos diez partidos y se mantienen en el tercer lugar de la División Central de la Liga Nacional, a 8.0 juegos de los Cerveceros de Milwaukee. No es una posición cómoda en la división, pero la carrera por el comodín es otra conversación: ahí siguen vivos, y por poco. El problema es que tres derrotas seguidas tienen una manera silenciosa de convertirse en cuatro, y luego en cinco, y de pronto el margen se evapora.
Los Dodgers, por su parte, no tienen excusa para bajar la guardia. Seis victorias en sus últimos diez partidos hablan de un equipo sólido pero no imbatible, y una segunda derrota consecutiva empezaría a generar ruido aunque el récord general siga siendo de los mejores de la Gran Carpa. Los Diamondbacks de Arizona y los Padres de San Diego los siguen a 7.5 juegos en la División Oeste de la Liga Nacional: no es una ventaja para administrar, es una ventaja para ampliar.
El PNC Park tiene fama de favorecer los duelos ajustados, y esta noche el contexto lo confirma. Dos equipos con rachas negativas que resolver, uno con el liderato que defender y el otro con el comodín que no puede dejar escapar. En partidos así, los detalles mandan: el relevista que aguanta un turno difícil, el batazo oportuno con corredores en base, la decisión de banco que sale bien o sale mal. El marcador final puede ser de una carrera o de cinco, pero la tensión va a estar desde la primera entrada.
Primera entrada a las 6:40 pm en Pittsburgh.

