Diez derrotas seguidas, una diferencia de 60 carreras a 18 en contra y una afición que ya pide cabezas. En medio de ese panorama, el mánager Carlos Mendoza decidió hablar sin filtros y se puso del lado de los aficionados de los Mets de Nueva York, reconociendo que comparte la misma frustración que sacude al Citi Field en este arranque de la temporada 2026.
El dirigente venezolano no se escondió detrás de tecnicismos ni de frases de manual. Habló como hablaría cualquier seguidor harto de ver perder a su equipo noche tras noche.
«Tienen todo el derecho de estar molestos y frustrados. Les importa, igual que a nosotros. Nos importa, queremos ganar tanto como ellos. Pero, otra vez, solo se puede decir hasta cierto punto desde aquí, porque hay que salir a hacerlo. Entiendo cómo se sienten. Estaría molesto si fuera fanático. Yo estoy molesto. (Este equipo) está molesto».
Las palabras de Mendoza fueron difundidas por el periodista Max Goodman en la red social X, junto con el dato que mejor retrata la crisis: los Mets han sido superados 60-18 en carreras durante su racha actual de 10 derrotas consecutivas, una caída que arrancó el 8 de abril y que se ha agravado, además, jugando mayoritariamente como local. El presidente de operaciones de béisbol, David Stearns, también ha recibido críticas en medio del descalabro.
Una ofensiva que no aparece
El problema va mucho más allá del marcador. Mendoza sabe perfectamente que su equipo no está produciendo en el plato, y los números lo confirman sin matices.
Los Mets batean apenas para .228 como equipo, lo que los ubica en el puesto 24 de las Grandes Ligas, en la zona baja de la tabla, cerca de conjuntos como los Rojos de Cincinnati, que cargan con un anémico .203. La falta de poder es otro síntoma preocupante: con apenas 28 extrabases en lo corrido del calendario, Nueva York ocupa el lugar 21 del circuito, por detrás de clubes con presupuestos muy inferiores como los Reales de Kansas City, los Rockies de Colorado y los Atléticos.
La producción ofensiva sigue siendo limitada, aun cuando el equipo no destaca negativamente en el apartado de ponches, donde se mueve en la mitad de la tabla. Es decir, no fallan por falta de contacto: fallan por falta de batazos que duelan.
El puesto del mánager, en la conversación
Sobre el futuro inmediato de Mendoza al frente del banco, ni Stearns ni otros ejecutivos del club se han pronunciado oficialmente. Pero el silencio de la directiva contrasta con el ruido que crece desde fuera.
Una parte de la afición ya pide un cambio en el dugout, y voces del periodismo especializado han empezado a sumarse. El analista Jake Brown lo planteó con crudeza el 17 de abril en X: «Si los Mets son barridos, realmente no hay opción el lunes más que despedir a Carlos Mendoza».
Mendoza, por ahora, responde de la única manera que conoce: poniendo la cara, asumiendo la frustración colectiva y recordando que en el béisbol las palabras no cambian nada. Lo que cambia las cosas es salir al terreno y ganar. Y eso, en Queens, hace diez juegos que no ocurre.
¿Aguantará la directiva de los Mets el ruido si se concreta una nueva barrida, o el lunes amaneceremos con un cambio en el banco? La paciencia en Nueva York rara vez es virtud cuando el equipo pierde así.

