Cuatro carreras en la primera entrada y un Bryce Elder que no llegó a la quinta. Eso fue suficiente para que los Mets de Nueva York aplastaran hoy a los Bravos de Atlanta 8-1 en el Citi Field, un resultado que nunca tuvo historia después de los primeros turnos al bate.
Elder llegó a este partido con una efectividad de 3.15 y se fue con seis carreras limpias en cuatro entradas, diez imparables en contra y un récord que bajó a 5-4. Los Mets no le dieron tiempo para encontrar ritmo: en la baja de la primera entrada, Bo Bichette anotó con un sencillo de Jared Young, Juan Soto llegó a tercera en la misma jugada, y A.J. Ewing remató la manga con un doble al jardín izquierdo que empujó dos más.
Un error de tiro del jardinero Mike Yastrzemski en esa misma jugada le permitió a Ewing avanzar a tercera, y Brett Baty cerró el capítulo con un sencillo al centro que dejó el marcador 4-1. Atlanta ya había respondido antes, en la alta de esa misma primera entrada, con una anotación de Michael Harris II en un elevado de sacrificio de Dominic Smith, pero fue lo único que pudieron fabricar en toda la noche.
Ewing fue el nombre del partido. El jardinero conectó 3 hits en 5 turnos, incluyendo su segundo bambinazo de la temporada en la baja de la quinta entrada para poner el marcador 5-1, y remolcó dos carreras en total. Marcus Semien lo siguió de inmediato en esa misma quinta entrada con su noveno cuadrangular del año al jardín central, extendiendo la ventaja a 6-1. Juan Soto, por su parte, no necesitó jonrón para aportar: dos boletos y un sencillo de línea al jardín central en la octava entrada que empujó a Carson Benge y a Bo Bichette para cerrar la cuenta en 8-1.
Del lado del montículo, Freddy Peralta hizo lo que se espera de un abridor cuando su equipo le da cuatro carreras en la primera entrada: administrar. Trabajó cinco entradas completas, permitió los cuatro hits y la única carrera de los Bravos, repartió dos ponches y un boleto, y se fue con el triunfo que lo deja en 5-5 con efectividad de 3.90. No fue su mejor noche en términos de dominio, pero tampoco necesitó serlo.
Atlanta llega a este domingo como el mejor equipo de la División Este de la Liga Nacional, con récord de 46-25 y un diferencial de carreras en temporada de +107. Una derrota como esta, ante un Mets que marcha quinto en la misma división a 14.0 juegos de distancia, no cambia nada en la tabla, pero sí dice algo sobre lo que puede pasar cuando el abridor no aguanta y la ofensiva rival tiene una noche de trece imparables.
Los Mets, con récord de 32-39, ganaron su segundo partido consecutivo y llevan un balance de 6-4 en los últimos diez. No es suficiente para hablar de octubre —están a 5.5 del comodín—, pero noches como esta, con Ewing enchufado y la alineación entera produciendo, al menos recuerdan por qué empezaron la temporada con expectativas.

