El Consejo Mundial de Automovilismo Deportivo de la FIA aprobó formalmente una serie de ajustes regulatorios que moldearán la Fórmula 1 entre 2026 y 2028: desde cómo se reparte la potencia entre el motor de combustión y el sistema eléctrico hasta las medidas que entran en juego cuando llueve, hace calor o la visibilidad se deteriora.
El cambio más estructural afecta a la unidad de potencia. La F1 llegará a 2027 con una división 58-42 entre combustión y energía eléctrica, y un año después ese balance se moverá a 60-40 a favor del motor térmico. El Consejo Mundial de Automovilismo Deportivo fue el que ratificó oficialmente esta evolución hacia la proporción 60/40 para 2028, un giro que reconoce las limitaciones prácticas que la electrificación agresiva impone al rendimiento y a la espectacularidad en pista.
Para acompañar la complejidad técnica de los monoplazas de 2027, los tests de pretemporada se amplían de tres a cuatro días. La decisión responde directamente a la magnitud del cambio reglamentario: más tiempo en pista antes del primer gran premio para que pilotos e ingenieros comprendan coches que serán, en buena medida, nuevos desde los cimientos.
Seguridad en condiciones adversas
Dos ajustes apuntan a los escenarios donde el riesgo crece: la lluvia y el calor extremo.
El Boost Mode —la función que permite al piloto extraer potencia eléctrica adicional para adelantamientos— vuelve de forma parcial en pista mojada a partir de 2026, pero con una restricción precisa: puede activarse únicamente para evitar una reducción de potencia, no para incrementar la salida total. La función de adelantamiento permanece desactivada en esas circunstancias. El informe del Consejo Mundial lo explicó con claridad:
«En condiciones de escaso agarre cuando la pista está mojada y la visibilidad es mala, el Boost Mode ha sido reintroducido, pero está limitado a prevenir una reducción de potencia sin aumentar la salida, mientras que la función de adelantamiento estará desactivada. Estos cambios se han realizado por razones de seguridad.»
Informe FIA WMSCEn cuanto al calor, la regulación sobre la alerta de calor extremo gana flexibilidad operativa: la declaración puede ahora separarse entre la carrera al sprint y la carrera principal. En ambos casos, la alerta se emite con 24 horas de antelación al inicio de la competencia correspondiente, según precisó la propia FIA:
«La declaración de un Riesgo de Calor puede ahora dividirse entre Sprint y Carrera. Un Riesgo de Calor seguirá siendo declarado, para Sprint, Carrera o ambos, 24 horas antes del inicio de la Competición.»
FIAEl reglamento también contempla la posibilidad de reducir la distancia de carrera en una o dos vueltas si las circunstancias lo requieren, y establece limitaciones a las vueltas de reconocimiento en circuitos específicos como Monza.
La FIA y el proceso continuo
Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, encuadró estos cambios dentro de una lógica de revisión permanente que no concluye cuando los coches ruedan por primera vez bajo un nuevo reglamento:
«La FIA continúa supervisando la evolución de los Reglamentos de 2026 y trabaja estrechamente con todos los actores clave de la comunidad del automovilismo. Como ocurre con todo cambio regulatorio importante, el proceso no termina cuando los coches toman la pista por primera vez. El diálogo continuo y la colaboración son esenciales para garantizar que los reglamentos satisfagan las necesidades del deporte, sus pilotos y sus aficionados. Juntos estamos explorando la dirección futura del campeonato y considerando cómo el deporte puede equilibrar innovación, sostenibilidad, rendimiento y atractivo para el aficionado en los años venideros.»
Mohammed Ben SulayemEl paquete de medidas aprobado traza una F1 que ajusta el rumbo sobre la marcha: más días para adaptarse a los nuevos monoplazas, una distribución de potencia que se reequilibra año a año y protocolos de seguridad que responden a lo que la pista, mojada o abrasadora, puede exigir.

