Otro decimocuarto puesto. Eso fue lo que dejó el Gran Premio Checo para Franco Morbidelli: el mismo resultado que resume una temporada entera de frustración, agarre perdido y preguntas sin respuesta.
El piloto de VR46 Ducati no puede decir que no lo intentó. Salió mejor que el día anterior, exprimió cada vuelta, cometió muy pocos errores. Y aun así, la moto no respondió.
«Hice el máximo hoy. Tuve una mejor salida comparada con ayer. Intenté maximizar el rendimiento en cada vuelta. Cometí muy pocos errores. Intenté dar el máximo en cada vuelta individual… y salió otro P14.»
Franco MorbidelliEl problema no es nuevo. Morbidelli arrastra una falta de agarre desde el inicio de la temporada que ningún ajuste ha logrado resolver, y en carrera esa carencia se vuelve insalvable.
«No tuve rendimiento alguno. No tuve agarre alguno. He luchado mucho con el grip desde el comienzo del año. Nada parece cambiar.»
Franco MorbidelliLo que hace más desconcertante la situación es que los destellos de velocidad existen. En Barcelona estuvo en la primera fila de la parrilla. En Mugello tuvo un ritmo increíble durante el viernes y el sábado. El potencial aparece en los entrenamientos, pero se evapora cuando llega la carrera. Él mismo no sabe explicarlo.
«En Barcelona estaba en la primera fila. Luego en Mugello tuve un ritmo increíble. Un ritmo realmente bueno durante el viernes, durante el sábado… hasta las carreras. Quizás cuando llegan las carreras, olvido cómo pilotar la MotoGP.»
Franco MorbidelliLa frase, dicha con una mezcla de ironía y desconcierto, condensa el drama de su temporada. El mismo piloto que terminó segundo en el campeonato mundial de 2020 —con tres victorias en ese año— y que fue campeón de Moto2 en 2017, hoy se pregunta si ha olvidado cómo conducir.
«No sé, quizás olvidé cómo pilotar una MotoGP.»
Franco MorbidelliEl contexto que rodea todo esto es el de un asiento en riesgo. Morbidelli está casi seguro de perder su lugar en la parrilla para la próxima temporada. Sin embargo, descarta que esa presión sea la raíz del problema.
«Mira, vivo con la presión. Llevo corriendo desde los siete años. He lidiado con la presión toda mi vida. He lidiado con la presión de ganar un campeonato del mundo. No tengo miedo de irme a casa si no lo valgo.»
Lo que sí deja claro es para qué está en la parrilla.
«No estoy aquí para calentar mi asiento y cobrar mi sueldo. Estoy aquí para rendir, para ganar, para dar el máximo que puedo. En este momento, no está saliendo. Aunque el equipo, el grupo de trabajo, yo mismo, estamos dando el máximo. Estamos poniendo el alma para conseguir algo.»
Y a pesar del muro que parece encontrar cada domingo, la actitud dentro del equipo no es la de quien tira la toalla.
«Por suerte, no somos personas que se rindan. El equipo está lleno de gente que no se rinde. Tenemos un gran ambiente dentro del equipo. Estamos listos para dar todo lo que tenemos en cada momento. Ojalá salgamos de esta situación.»
El Gran Premio Checo dejó un decimocuarto puesto y más preguntas que respuestas. Con el futuro de Morbidelli en MotoGP pendiendo de un hilo, los próximos fines de semana serán la última oportunidad de demostrar que el piloto de 2020 sigue ahí.

