Logan Webb lanzó ocho entradas de béisbol de primer nivel el domingo en el loanDepot park. Cinco imparables, dos carreras, cinco ponches. Y aun así se fue derrotado.
Eso dice todo lo que hay que saber sobre el partido.
La carrera que decidió el 2-1 final llegó en la baja de la cuarta entrada, cuando Otto López conectó un doble por el jardín central que trajo al plato a Kyle Stowers y alejó a los Gigantes de San Francisco de cualquier posibilidad real de remontada. Fue el tipo de batazo que en un juego de una sola carrera no se perdona: línea limpia, corredor en movimiento, marcador que se mueve en la dirección equivocada para San Francisco.
Antes de ese momento, el partido tenía otra textura. Stowers había abierto el marcador en la baja de la segunda entrada con un cuadrangular al jardín central —el octavo de su temporada— para poner a los Marlins de Miami arriba 1-0. Los Gigantes respondieron en la alta de la tercera: Casey Schmitt conectó un sencillo por la línea del jardín derecho que trajo a Luis Arráez desde tercera base y empató el juego. Por un momento, la tarde en Miami tenía equilibrio.
No duró. López rompió el empate en la cuarta entrada y desde ahí el juego se convirtió en una prueba de resistencia para Webb, que salió a defender ese marcador adverso durante cuatro entradas más sin conseguir el apoyo que necesitaba. Su línea final —8.0 entradas, 5 hits, 2 carreras limpias, 5 ponches, 1 boleto— es la de un lanzador que hizo su parte. El problema fue que la ofensiva de San Francisco, con apenas 4 imparables en el partido, no pudo hacer la suya.
Del lado de Miami, Ryan Gusto abrió con autoridad: 6 ponches en 4.1 entradas antes de salir en la quinta con un out ya registrado. El relevo hizo el resto. John King, Calvin Faucher y Michael Petersen se alternaron para mantener a los Gigantes sin carreras desde la tercera entrada, y Lake Bachar cerró la novena con su primer salvado de la temporada. Cuatro relevistas, cero carreras permitidas entre todos. King recibió la victoria y lleva marca de 4-1 con efectividad de 2.14 en la temporada.
Los Marlins suman cuatro victorias consecutivas y se instalan con marca de 40-38, a medio juego del comodín en la División Este de la Liga Nacional. Con diferencial de carreras en cero y siete triunfos en sus últimos diez partidos, Miami está jugando como un equipo que sabe lo que hay en juego.
Los Gigantes, en cambio, caen a 31-46 con tres derrotas seguidas y se hunden a 17.5 juegos del liderato de la División Oeste de la Liga Nacional. Webb pitcheó demasiado bien para perder. Simplemente no hubo nadie que lo rescatara.

