Un promedio de .162 y ningún jonrón en 22 juegos. Eso fue lo que dejó Christopher Morel en Miami antes de que los Marlins lo designaran para asignación este domingo, previo al partido contra los Gigantes de San Francisco.
La historia de Morel con la franquicia duró poco y terminó peor de lo esperado. El infielder de 26 años llegó en la temporada baja con un contrato de un año por 2 millones de dólares y la promesa de aportar poder ofensivo, el tipo de poder que había demostrado con los Cachorros de Chicago: 16 jonrones en 2022 y 26 en 2023. En Miami, nunca llegó a encender ese interruptor.
Antes siquiera de que comenzara la campaña, una lesión en el oblicuo durante los entrenamientos previos al 27 de marzo lo sacó del mapa. No fue activado hasta el 27 de abril, y desde el 10 de junio ya no volvió a ver acción. Las oportunidades se fueron achicando hasta que la organización decidió cerrar el capítulo.
El mánager Clayton McCullough no escondió la decepción, aunque sí fue cuidadoso con sus palabras:
«Al comenzar la temporada teníamos grandes expectativas de que Christopher pudiera encauzar el talento y la capacidad que tiene y, en cierto modo, recuperar la versión de 2022 y 2023, y simplemente no ocurrió. La lesión del día inaugural lo retrasó y las oportunidades que tuvo aquí se volvieron más limitadas en los últimos 7 a 10 días» — Clayton McCullough
«Chris es un verdadero profesional. Se comportó muy bien durante este difícil periodo aquí y le deseo lo mejor» — Clayton McCullough
En el movimiento correspondiente, los Marlins activaron al jardinero Griffin Conine de la lista de lesionados.
Morel, quien fue traspasado a los Rays de Tampa Bay a mitad de la temporada 2024 antes de quedar como agente libre al final de ese año, buscará ahora una tercera oportunidad en otro uniforme. Tiene 26 años y el historial para justificar que alguien apueste por él; lo que no tiene es tiempo ilimitado para demostrar que aquellos años con los Cachorros no fueron una anomalía.

