Walbert Ureña no necesitó más que cinco entradas para dejar el trabajo hecho. Cero carreras, cuatro hits, seis ponches y ni un solo boleto concedido. El sábado por la noche en el Sutter Health Park, los Angelinos de Los Ángeles se llevaron un blanqueo 7-0 sobre los Atléticos de Las Vegas que nunca fue un partido de dos equipos: fue uno trabajando y otro mirando.
Ureña se fue a las cinco entradas completas con el juego controlado y el marcador en 2-0. Hasta ese momento, los Atléticos no habían hecho nada con J.T. Ginn en el montículo rival —que al mismo tiempo tampoco podía salvar el barco. Ginn salió en la alta de la sexta entrada con un out registrado, después de ceder siete imparables, cuatro carreras limpias y tres boletos en 5.1 entradas. Fue en esa manga donde el partido se rompió del todo.
Zach Neto abrió la explosión con un doble por el jardín izquierdo que hizo cruzar el plato a Donovan Walton y a Jose Siri, poniendo el marcador 4-0. Dos turnos después, Nolan Schanuel conectó otro doble —esta vez al jardín derecho— y remolcó a Tyler Heineman y al propio Neto para llevar la ventaja a 6-0. Cuatro carreras en una sola entrada, dos dobles, el juego cerrado antes de la séptima.
Denzer Guzmán puso el broche en la alta de la séptima entrada con un bambinazo al jardín izquierdo —su segundo cuadrangular del año— que completó el 7-0 final. En el montículo, Samy Natera Jr. y Ryan Zeferjahn sostuvieron lo que Ureña había construido. Zeferjahn añadió tres ponches en 1.2 entradas de trabajo limpio. Kirby Yates cerró la novena con dos chocolates y sin permitir hit.
En total, los Angelinos conectaron 13 imparables y no cometieron un solo error. Los Atléticos terminaron con apenas cinco hits y sin anotar en las nueve entradas: el primer blanqueo que reciben en lo que va de esta serie.
Los Angelinos quedan 31-47 y siguen a 8.0 juegos del liderato de la División Oeste de la Liga Americana, donde los Marineros de Seattle mandan con 39-39. Los Atléticos, que venían 6-4 en sus últimos diez partidos y se mantienen en zona de comodín, caen a 38-39 y quedan a medio juego del liderato divisional. Una derrota que no duele por el marcador, sino por la forma: sin respuesta, sin amenaza, sin nada.

