Ocho ponches de Paul Skenes y cinco de Tomoyuki Sugano. Doce entradas entre los dos abridores, cuatro hits permitidos cada uno, y un marcador que apenas se movió del empate. El béisbol que se jugó anoche en el Coors Field fue el tipo de béisbol que no se anuncia en los carteles: austero, preciso, difícil de abandonar.
Los Rockies de Colorado vencieron a los Piratas de Pittsburgh 2-1 en un duelo de pitcheo que se decidió en la baja de la tercera entrada, cuando TJ Rumfield conectó un sencillo al jardín izquierdo que trajo a Jake McCarthy desde las bases. Esa carrera fue la diferencia. La única diferencia.
Hasta ese momento, el partido era un espejo. Spencer Horwitz había abierto el marcador en la alta de la primera entrada con un jonrón al jardín derecho —el décimo de su temporada— para poner a Pittsburgh al frente. McCarthy respondió en la baja de la misma entrada con un cuadrangular al jardín central que empató todo. Dos jonrones en los primeros doce outs, y luego el silencio: ningún equipo volvió a anotar hasta el sencillo de Rumfield en la tercera.
Después de eso, nada. Skenes y Sugano se encargaron de que el marcador no volviera a cambiar.
Skenes trabajó las seis entradas completas con ocho ponches, apenas cuatro imparables y dos boletos. Sus números de temporada —efectividad de 2.86, récord de 6-7— cuentan la historia de un lanzador que domina pero no siempre gana. Anoche fue otra de esas noches: dos carreras limpias en seis entradas son suficientes para ganar la mayoría de los partidos. No fue suficiente aquí.
Sugano, por su parte, fue igual de afilado aunque con otro estilo. Cinco ponches, ningún boleto, cuatro hits y una sola carrera limpia en seis entradas. El japonés mejoró su récord a 8-4 con una efectividad de temporada de 4.31 que no refleja la calidad de su trabajo anoche. Cuando un abridor no concede bases por bolas, el juego se simplifica para todos.
El relevo de Colorado hizo el resto. Jimmy Herget cerró la séptima y parte de la octava sin permitir imparables; Brennan Bernardino trabajó una entrada limpia en ponches; y Jaden Hill recetó el último out para llevarse su segundo salvado de la temporada. Los Piratas no encontraron el camino en las tres últimas entradas.
Pittsburgh queda 38-39 y acumula dos derrotas consecutivas. A dos juegos del comodín en la Liga Nacional, cada pérdida en un partido así —uno que estuvo al alcance hasta el final— duele de otra manera. Colorado, en cambio, encadena dos victorias al hilo y llega a 30-47, aunque a 19.0 juegos de los Dodgers de Los Ángeles en la División Oeste de la Liga Nacional, la tabla no cambia de aspecto.
El partido lo decidió un sencillo. Lo contó el pitcheo.

