Dos metros con veintiún centímetros, 118 kilos y el mayor alcance de pie del combine: 2,97 metros. Con esas herramientas físicas, Aday Mara se instaló como el pívot más codiciado de una clase de hombres grandes más reducida de lo habitual en el draft de la NBA, respaldado además por el campeonato de la NCAA que Michigan consiguió por primera vez desde 1989.
Mara promedió 12,1 puntos, 6,8 rebotes y 2,4 asistencias en apenas 23,4 minutos por partido, con un 66,8% de eficiencia en tiros de campo. Su zona de mayor peligro fue el poste bajo, que representó el 34,8% de sus posesiones, y Synergy lo ubicó en el percentil 97 a nivel nacional en definición cerca del aro. En el Final Four ante Arizona, esas herramientas se tradujeron en 26 puntos con 11 de 16 en tiros, más 9 rebotes y 2 tapones. Fue sexto en el país en tapones con un promedio de 2,6 por partido.
Los reparos son concretos: un 56,4% en tiros libres y apenas 3 de 10 triples convertidos en la temporada. Su envergadura de 2,29 metros lo dejó segundo en esa categoría en el combine, pero el tiro exterior sigue siendo una asignatura pendiente para alguien que deberá justificar una selección de lotería.
Un reboteador de otra dimensión
Hannes Steinbach, de Washington, ofrece un perfil distinto. Con 2,08 metros y 112 kilos, su ventaja no es el físico imponente sino la obsesión por el cristal: promedió 11,8 rebotes, el mejor promedio del país, con cinco encuentros de al menos 15 y 10 partidos con seis o más rebotes ofensivos. Contra USC capturó 24 en un solo partido. Las segundas oportunidades tras rebote ofensivo representaron el 17,2% de sus posesiones, lo que revela hasta qué punto su juego gira en torno a esa faceta.
Su línea completa fue de 18,5 puntos y 57,7% en tiros de campo, con 18 triples anotados para un 34% desde el perímetro. La envergadura supera los 2,18 metros y promedió 1,2 tapones. El talón de Aquiles: 59 pérdidas frente a solo 47 asistencias, una relación que complica su proyección como pivote moderno en la NBA.
La incógnita de Jayden Quaintance
Ningún prospecto de este grupo genera más preguntas que Jayden Quaintance. El pívot de 2,06 metros y 115 kilos llegó a Kentucky con expectativas altas, debutó con 10 puntos y 8 rebotes ante St. John’s, y en los tres partidos siguientes sumó 10 puntos más y 12 rebotes. Luego, el 7 de enero, una rotura de ligamento cruzado anterior cerró su temporada. Solo disputó 4 partidos con los Wildcats.
El material previo viene de Arizona State, donde en 24 partidos promedió 9,4 puntos, 7,9 rebotes y 2,6 tapones. En el combine, su envergadura superó los 2,26 metros —cuarto en esa categoría— y sus manos miden 28 centímetros de ancho por 24,1 de largo. Los equipos que lo seleccionen apuestan por lo que podría ser, no por lo que mostró en cancha.
Chris Cenac Jr. y la consistencia a medias
Chris Cenac Jr. fue titular en los 36 partidos que disputó con Houston bajo las órdenes de Kelvin Sampson. Con 2,11 metros, 109 kilos y una envergadura de 2,26 metros —quinto en el combine—, lideró al equipo en rebotes con un promedio de 7,9 y anotó 30 triples en la temporada. Promedió 9,5 puntos.
Pero la consistencia anotadora fue irregular: en 18 de sus 37 partidos, encestó tres canastas o menos. Fue a la línea 58 veces con un 62,1% de conversión, registró 33 pérdidas y apenas 27 asistencias. El potencial físico está; la regularidad, todavía no.
Henri Veesaar: el triple como argumento
Henri Veesaar llegó a Carolina del Norte después de dos temporadas en Arizona donde lanzó 31,6% desde el perímetro (19 de 60). El cambio fue radical: con los Tar Heels promedió 17,0 puntos y 8,7 rebotes, y encestó 40 de 94 triples para un 42,6%. A 2,11 metros y 103 kilos, es el más ligero de este grupo, pero su tiro exterior lo diferencia de los demás pívots de la clase si la mejora en Carolina del Norte resulta sostenible.
Tarris Reed Jr.: el partido que no se había visto desde 1968
Tarris Reed Jr. protagonizó el momento más llamativo del grupo en la primera ronda del torneo NCAA. El pívot de UConn —2,08 metros, 120 kilos, envergadura superior a 2,24 metros— anotó 31 puntos y capturó 27 rebotes ante Furman. Fue el primer jugador desde Elvin Hayes en 1968 en registrar un partido de 30 puntos y 25 rebotes en March Madness.
En la temporada promedió 14,7 puntos, 9,0 rebotes, 2,3 asistencias y 2,0 tapones. La combinación de masa física y producción sostenida lo convierte en una opción concreta más allá de esa actuación individual.
Ugonna Onyenso y la defensa como oficio
Ugonna Onyenso no figura en las conversaciones de lotería, pero su impacto defensivo en el torneo ACC fue difícil de ignorar. El pívot de Virginia —2,11 metros, 108 kilos, envergadura de casi 2,26 metros— acumuló 21 tapones en el torneo, superando el récord anterior de la competición. En el partido por el título del ACC puso 9 tapones. Ante Cameron Boozer, bloqueó 4 lanzamientos y limitó al alero-pívot de Duke a 13 puntos con 3 de 17 en tiros.
Zuby Ejiofor, de St. John’s, completa el grupo con un perfil parecido: 2,03 metros, 111 kilos, envergadura de 2,18 metros y el 15,4% de sus posesiones proveniente de segundas oportunidades. Su tiro exterior sigue siendo una limitante: 18 de 59 triples para un 30,5%.
En una clase donde los pívots de primer nivel escasean, Mara parte con ventaja por su combinación de físico, producción en el momento decisivo y el título universitario que lo avala. Lo que venga después dependerá de si su tiro libre y su rango exterior evolucionan a nivel profesional.

