Ryan O’Hearn no tuvo una noche de béisbol: tuvo una noche de béisbol perfecta. Cuatro hits, tres carreras remolcadas, dos anotadas. El primera base de los Piratas de Pittsburgh fue el hilo conductor de una paliza de 11-1 que el miércoles por la tarde en el PNC Park dejó a los Marineros de Seattle sin respuestas.
Braxton Ashcraft puso el marco ideal. El abridor de Pittsburgh no necesitó más de seis entradas completas para dejar el juego en manos de su equipo: diez ponches, apenas cinco imparables y una sola carrera limpia en 6.0 entradas de trabajo impecable. Con esa actuación, Ashcraft llega a récord de 7-3 y una efectividad de temporada de 3.07 que lo consolida como uno de los mejores abridores de su rotación.
La historia del partido se escribió en dos entradas. En la baja de la cuarta, los Piratas convirtieron una racha de cinco carreras que les dio el control definitivo del juego. Endy Rodríguez abrió la puerta con un doble de línea hacia el jardín derecho que cruzó a Nick Gonzales y a O’Hearn. Tyler Callihan extendió la ventaja con un triple que trajo a Rodríguez.
Jake Mangum y Esmerlyn Valdez completaron el desfile con sencillos productores, y cuando terminó la entrada el marcador ya marcaba 5-1. Bryan Woo, el abridor de Seattle, no sobrevivió la jornada: salió tras cuatro entradas con seis hits, cinco carreras limpias y un récord que cae a 6-6.
Si la cuarta entrada abrió la brecha, la séptima la convirtió en abismo. O’Hearn conectó un doble de línea al jardín derecho que cruzó a Brandon Lowe y Bryan Reynolds para poner el marcador 7-1. Rodríguez sumó un sencillo productor, y Callihan cerró la entrada con un elevado de sacrificio que empujó a O’Hearn desde tercera. Cuatro carreras más, juego archivado.
La octava entrada fue solo formalidad: Reynolds conectó un doble que trajo a Valdez, y O’Hearn añadió su cuarto hit del partido —otro doble de línea— para el 11-1 definitivo. Cuatro de cinco, tres impulsadas, dos anotadas: una actuación que define lo que puede ser O’Hearn cuando está afilado.
Del lado de Seattle, Julio Rodríguez y Josh Naylor conectaron dos hits cada uno, pero el equipo apenas pudo hilvanar siete imparables en toda la noche. La única carrera llegó en la primera entrada, cuando Rodríguez pegó un sencillo que cruzó a J.P. Crawford. Después de eso, Ashcraft y Carmen Mlodzinski —tres entradas, dos hits, ninguna carrera— cerraron la puerta sin contemplaciones.
Los Piratas quedan 40-40, todavía a 3.0 juegos del comodín, pero con un diferencial de carreras de +23 en la temporada que habla de un equipo capaz de golpear fuerte cuando el momento lo pide. Los Marineros, en cambio, encajan su segunda derrota consecutiva y se mantienen al frente de la División Oeste de la Liga Americana con récord de 41-40, una ventaja que luce más frágil de lo que el primer lugar sugiere.
Con Ashcraft en ese nivel y O’Hearn bateando así, Pittsburgh tiene material para seguir complicando vidas en la División Central de la Liga Nacional.

