Max Meyer no conoce la derrota. El abridor de los Marlins de Miami salió del loanDepot park este sábado con su octavo triunfo del año sin ceder uno solo, y con una efectividad de 2.80 que lo convierte en uno de los lanzadores más sólidos del circuito en lo que va de temporada. Los Gigantes de San Francisco, que llegaron al partido con dos derrotas seguidas a cuestas, se fueron con una tercera y con la vergüenza adicional de cuatro errores defensivos que les costaron caro.
El juego estuvo igualado hasta la cuarta entrada. Antes de esa manga, ambos equipos habían respondido golpe a golpe: los Marlins se adelantaron en la baja de la primera entrada cuando Otto Lopez anotó por base por bolas a Owen Caissie, los Gigantes empataron en la alta de la segunda con un sencillo de Drew Gilbert que cruzó a Jung Hoo Lee, y Miami volvió a ponerse al frente en la baja de esa misma entrada aprovechando un error del abridor Trevor McDonald. Era un partido de a carrera, tenso, sin que ninguno abriera brecha.
Luego llegó la cuarta entrada, y todo cambió.
En la alta, Casey Schmitt conectó un jonrón al jardín central que empató el marcador 2-2 y le devolvió el aliento a San Francisco.
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— MLB HR Videos (@MLBHRVideos) June 20, 2026 Pero en la baja, los Marlins respondieron con todo. Cuatro carreras en esa manga, la más productiva del partido, terminaron con el juego como competencia. Un sencillo de Jakob Marsee, un doble play que de todas formas anotó a Marsee, y el golpe definitivo: Heriberto Hernández sacó un bambinazo al jardín izquierdo que cruzó a Otto Lopez y puso el marcador 6-2. Con esa ventaja, Miami no necesitó mirar atrás.
Heriberto Hernández – Miami Marlins (7) pic.twitter.com/SlOL5EI2kX
— MLB HR Videos (@MLBHRVideos) June 20, 2026 Schmitt fue el único Gigante que no se rindió. Terminó el partido con 3 hits en 4 turnos, el jonrón de la cuarta entrada, 2 carreras impulsadas y un doble en la octava entrada que descontó una más. Con ese cuadrangular alcanza 16 en la temporada y lleva promedio de .293. Jung Hoo Lee, con su promedio de .331, anotó dos veces y fue el más activo arriba del orden. Pero el problema de San Francisco no estuvo en el bate: fue en el campo. Cuatro errores en un partido son demasiados para ganar a cualquier rival, y mucho menos a uno que llega caliente.
Meyer trabajó cinco entradas completas, repartió siete ponches y cedió solo dos carreras limpias. Trevor McDonald, su contraparte, salió en la tercera entrada tras permitir tres carreras limpias y repartir tres boletos en solo tres entradas de trabajo. Su récord cae a 2-5 con efectividad de 4.93. Pete Fairbanks cerró el juego para su salvado número 11 de la temporada.
Por los Marlins, Hernández terminó con 1 hit, 2 carreras impulsadas y 1 anotada. Marsee remolcó 1 carrera y anotó otra. Otto Lopez, que no conectó más que 1 imparable en cinco turnos, cruzó el plato dos veces y fue pieza clave en las carreras que definieron el partido.
Con este triunfo, Miami llega a tres victorias consecutivas y queda 39-38 en la temporada, a un solo juego del comodín en la Liga Nacional. Su diferencial de carreras en la temporada es de -1, lo que dice que este equipo gana con eficiencia más que con poder, y que una racha como esta puede llevarlo lejos. Los Gigantes, en cambio, se hunden a 31-45 y a 8.5 juegos del comodín con un diferencial de -53 que cuenta otra historia.
Los Marlins están a un juego del comodín. A estas alturas de junio, eso no es ruido.

