Un cambio de velocidad de 99.5 mph en cuenta llena contra Tyler Callihan en el séptimo episodio. Eso fue todo lo que necesitó Sandy Alcántara para escribir su nombre en la historia del béisbol dominicano y de los Marlins de Miami.
El ponche número 1,000 de su carrera llegó el viernes con la precisión quirúrgica que define al derecho de 30 años: recta de cuatro costuras a 99.5 mph, Callihan sin opciones, y una marca que lo convierte en el quinto lanzador dominicano activo en cruzar ese umbral y el número 26 de todos los tiempos en MLB.
Alcántara llegó al juego necesitando solo cinco ponches para completar el millar, y los entregó en ocho episodios de trabajo ante los Piratas de Pittsburgh, guiando a Miami a un triunfo de 8-3 que extiende la racha ganadora a seis juegos consecutivos.
Ocho entradas, siete ponches, un hito
El camino al ponche 1,000 empezó desde el primer episodio, cuando Alcántara le coló un cambio de 92.3 mph a Brandon Lowe con cuenta de 0-2. En el segundo, Tyler Callihan no pudo con otro cambio —esta vez a 93.1 mph en cuenta llena—.
El tercero llegó en el episodio siguiente: Lowe de nuevo, ahora ante un sinker de 99.9 mph con conteo de 2-2. En el cuarto inning se registró quizás el lanzamiento más llamativo de la noche: un sinker de 100.4 mph que dobló a Ryan O’Hearn, la mayor velocidad con ese lanzamiento en lo que va de la temporada. Callihan completó el doblete en ese mismo episodio, víctima de un sweeper a 87.4 mph.
Con esos cinco ponches, Alcántara llegó al millar. Pero el séptimo episodio guardaba el momento simbólico: Callihan al plato por tercera vez en la noche, recta de cuatro costuras a 99.5 mph, ponche número 1,000, historia. Ya en el octavo, Jared Triolo se fue abanicando ante un cambio de 92.3 mph para cerrar la noche del dominicano en siete ponches totales, cinco hits y tres carreras permitidas —dos de ellas en jonrones— además de una base por bolas.
Los 991 ponches que Alcántara acumula con la franquicia lo ubican segundo en la historia de los Marlins, solo detrás de Ricky Nolasco, quien ostenta el récord con 1,001. Con la marca del viernes, el serpentinero lleva 191 juegos en partes de nueve temporadas en MLB (183 aperturas), y una tasa de 7.7 K/9 (ponches por cada nueve entradas) a lo largo de su carrera.
Lidera la MLB en capítulos lanzados esta temporada con 97.1 innings, y su récord quedó en 6-4 en el año. En 2021 y 2022 encadenó temporadas consecutivas de más de 200 ponches y más de 200 innings lanzados. Fue adquirido desde los Cardenales de San Luis en diciembre de 2017; los otros dominicanos activos con 1,000 ponches o más en carrera son Luis Castillo, Freddy Peralta, Luis Severino y Framber Valdez.
Miami despierta en el séptimo
El juego no fue un paseo. Pittsburgh se adelantó 1-0, y no fue hasta el quinto inning que Miami volteó el marcador a 2-1 gracias a un rodado productor de Otto López y un sencillo remolcador de Kyle Stowers. Los Piratas empataron 2-2 en esa misma entrada, y el juego se mantuvo así hasta que el séptimo episodio cambió todo.
Cuatro carreras en el séptimo definieron el partido: un elevado de sacrificio de Xavier Edwards, un sencillo impulsor de Heriberto Hernández y un doblete de dos carreras de Owen Caissie ante el relevista Wilber Dotel pusieron el marcador 6-2. En el octavo, el receptor Hicks remató la faena con un jonrón de dos carreras ante Antwone Kelly —quien hacía su debut en MLB esa noche— que rebotó en el poste del jardín derecho para cerrar el 8-3.
Hicks lidera al club con 13 jonrones en la temporada y llegó a 50 carreras impulsadas (CI), la cifra más alta entre todos los jugadores cuya posición principal es la receptoría en las Grandes Ligas. En total, seis integrantes de la alineación de Miami impulsaron al menos una carrera en el juego.
Miami de regreso al .500
Con el triunfo, los Marlins alcanzaron récord de 35-35 y retornaron a la marca de .500 por primera vez desde el 24 de abril (cuando estaban 13-13). En lo que va de junio, Miami ha ganado 9 de sus últimos 10 juegos, y la racha de seis victorias al hilo pinta un equipo muy distinto al que tambaleó durante semanas.
Alcántara tiene 30 años y todavía le queda mucho sinker por lanzar. Nolasco y el récord de franquicia están a solo 10 ponches de distancia.

