Cincuenta y tres años de espera se condensan en un partido fuera de casa. Los New York Knicks llegan al Juego 5 de las Finales NBA con ventaja de 3-1 sobre los San Antonio Spurs y la oportunidad de cerrar la serie este viernes en el Frost Bank Center de San Antonio, Texas — la primera opción de campeonato que tiene Nueva York desde 1973.
Pero el entrenador Mike Brown no quiere que sus jugadores piensen en eso.
«Hay que mantenerse en el presente, en la siguiente posesión, y esperar que las experiencias que ya han pasado como grupo, su madurez y nuestros estándares nos ayuden a concentrarnos en este partido»
Mike BrownLa advertencia de Brown no es retórica. Con un anillo al alcance, el riesgo de relajación es tan real como el peligro que representan unos Spurs que, según el propio técnico, todavía creen en la remontada.
«Va a ser difícil. San Antonio es un gran equipo. Están desesperados. Sigo pensando que ellos creen en la remontada. Va a ser duro para nosotros. Es natural que esa relajación se cuele un poco; solo esperas que no se cuele durante demasiado tiempo a lo largo del partido»
Mike BrownCancha rival, presión máxima
Jugar el primer match-ball fuera de casa añade una capa de dificultad que Brown reconoce sin rodeos. La afición de San Antonio, con su equipo al borde de la eliminación, convertirá el Frost Bank Center en un ambiente hostil desde el primer salto.
«Cada vez que intentas jugar un partido para cerrar una serie, el nivel de desesperación de tus rivales y sus aficionados aumenta. Tienes que ofrecer tu mejor esfuerzo porque, incluso si lo haces, puede que no salga, especialmente fuera de casa. Esa es la única manera en la que tienes una oportunidad de que suceda»
Mike BrownAhí reside la apuesta de Brown: confiar en la veteranía y la madurez de un grupo que ya ha demostrado saber cerrar eliminatorias lejos de Nueva York. La mentalidad de «0-0» — tratar cada partido como si la serie empezara de cero — es la receta que el entrenador quiere ver aplicada desde el primer minuto en San Antonio.
Si los Knicks lo consiguen, Nueva York tendrá su primer campeonato de la NBA en 53 años. Si no, la serie regresará al Madison Square Garden con los Spurs con vida.

