Kahlil Watson ya lo había hecho una vez. Lo volvió a hacer cuando más importaba.
El miércoles por la tarde en el Rate Field, los Guardianes de Cleveland sobrevivieron una novena entrada de infarto y cerraron el partido en la décima con un 4-3 que les costó siete lanzadores y los últimos nervios del banco. Watson conectó un rodado al jardín izquierdo que trajo a Petey Halpin desde segunda base y puso fin a una tarde que casi se les escapa de las manos.
La historia del partido la escribió Tanner Bibee primero, con autoridad. El abridor de los Guardianes trabajó seis entradas completas sin permitir una sola carrera limpia, apenas tres imparables y un boleto, con tres ponches.
Mientras Bibee estuvo en el montículo, el juego parecía bajo control. Los visitantes abrieron la pizarra en la alta de la sexta entrada cuando Watson —en su primera actuación decisiva del día— conectó un línea al jardín izquierdo que trajo a Brayan Rocchio y a Halpin para poner el marcador 2-0. La jugada se complicó con un error de tiro del jardinero izquierdo Sam Antonacci, uno de los dos errores defensivos que le costarían caro a los Medias Blancas de Chicago en la tarde.
Los Guardians ampliaron la ventaja a 3-1 en la alta de la octava entrada, cuando Patrick Bailey recibió base por bolas con las bases ocupadas y Halpin cruzó el plato por tercera vez en el partido. Tres carreras anotadas en el día para el jardinero central de Cleveland, que fue el hilo conductor ofensivo que el equipo necesitaba.
Pero la baja de la novena entrada casi borra todo eso.
Braden Montgomery conectó un elevado al jardín central que se fue por encima de la cerca —su segundo jonrón de la temporada— y recortó la desventaja a 3-2.
Braden Montgomery – Chicago White Sox (2) pic.twitter.com/lQIAbMfugj
— MLB HR Videos (@MLBHRVideos) June 24, 2026 Un bateador después, Randal Grichuk sacó otro vuelacercas, esta vez al jardín central izquierdo, su noveno del año, y de pronto el marcador estaba igualado a tres. Dos batazos, dos minutos, y el trabajo de Bibee y cinco relevistas quedó en cero.
Randal Grichuk – Chicago White Sox (9) pic.twitter.com/ngtW8KurI4
— MLB HR Videos (@MLBHRVideos) June 24, 2026 El cuerpo de relevistas de los Guardians tuvo que rearmar el partido desde cero en la décima entrada. Shawn Armstrong, que venía de trabajar en la novena, salió al montículo sin permitir imparables en 1.1 entradas, aunque concedió dos boletos. Fue suficiente para que Cleveland fabricara la carrera del triunfo: Halpin llegó a segunda base como corredor fantasma, avanzó con un toque de sacrificio y cruzó el plato con el sencillo de Watson al jardín izquierdo.
Armstrong se llevó la victoria y mejoró a 2-1 con efectividad de 3.13 en la temporada. Grant Taylor, que había trabajado la décima entrada para los Medias Blancas, cargó con la derrota y cayó a 2-1.
Del lado de Chicago, Erick Fedde cubrió cuatro entradas en relevo tras la salida anticipada del abridor Chris Murphy, quien solo pudo trabajar 1.1 entradas antes de salir en la segunda entrada con un out. Brandon Eisert fue quizás el relevista más afilado de la tarde: 1.2 entradas, sin imparables y tres ponches. Joe Rock también recetó cuatro chocolates en dos entradas, pero concedió tres boletos que complicaron su trabajo.
Con la victoria, los Guardians quedan 42-39 y siguen prácticamente pegados a los Medias Blancas en la División Central de la Liga Americana: Chicago lidera con marca de 41-38, pero ambos equipos comparten el mismo porcentaje de .519. La diferencia entre primero y segundo en esa división no es de victorias sino de décimas.
Los Guardians llegan a este resultado con un diferencial de carreras negativo en la temporada y un registro de 4-6 en sus últimos diez partidos. Ganar un partido así —de la manera que casi no ganaron— puede valer más de lo que dice el marcador.

