Nueva York lleva 52 años esperando esto. Con una ventaja de 3-1 sobre los San Antonio Spurs en las Finales de la NBA, los Knicks están a un solo triunfo de su primer campeonato desde 1973 — y la ciudad entera parece haber perdido la cabeza de la mejor manera posible.
Hace 27 años que la franquicia no disputaba unas Finales, y esa sequía acumulada explota ahora en cifras que no tienen precedente en la historia reciente de la liga. Las Finales sumaron más de 5.000 millones de visualizaciones en redes sociales en apenas los primeros tres partidos, un récord absoluto de la NBA. La cuota de pantalla llegó al 42,7 % en un partido, una marca que no se veía en mucho tiempo. El Game 3, en particular, fue el partido de la NBA más visto en 28 años en Estados Unidos — desde el último anillo de los Chicago Bulls de Michael Jordan.
Lo que vale entrar al Garden
En el Madison Square Garden, asistir a la historia tiene un precio acorde a la magnitud del momento. Las entradas más baratas para los partidos de las Finales oscilan entre 5.000 y 10.000 dólares. Las ubicaciones a pie de pista superan las seis cifras: 100.000 dólares. No es que la gente no esté dispuesta a pagar.
Afuera del estadio, la economía de la nostalgia también funciona a pleno. Las camisetas retro más sencillas se consiguen por alrededor de 20 dólares, pero algunas versiones más elaboradas superan los 200 o 300 dólares. Y en ciertos bares del barrio, la fiebre tomó una forma más irónica: precios de 1973, con cervezas, perritos calientes y papas fritas a menos de un dólar.
La ciudad en modo Knicks
El alcalde Zohran Mamdani no se quedó al margen. Antes del cuarto partido, decretó la jornada como un
«día para vestirse de azul y naranja» — Zohran Mamdani
Además, mandó pintar la parada de metro más cercana al estadio con los colores del equipo. Y en un gesto que mezcla política local con humor deportivo, invitó formalmente a Victor Wembanyama, el pívot de los Spurs, a un acto en la Alcaldía que coincidía con uno de los partidos de las Finales.
Las gradas del Madison Square Garden se convirtieron en un desfile de caras conocidas. Al Game 3 asistió el presidente Donald Trump. Al Game 4, Taylor Swift. En otros partidos se vio a Jimmy Fallon, Timothée Chalamet, Ben Stiller, Adam Sandler y Sidney Sweeney, entre otros.
Con un partido de margen para cerrar la serie, Nueva York contiene la respiración. El título de 1973 lleva demasiado tiempo siendo el único.

