Veintiséis años de espera —y una derrota que todavía duele en la memoria colectiva de un país— quedaron atrás el sábado cuando Escocia venció 1-0 a Haití en el Gillette Stadium, ubicado a unos 50 kilómetros de Boston, para regresar al Mundial con el primer triunfo en la competencia desde que superó a Suecia 2-1 en 1990.
La última vez que los escoceses habían pisado un Mundial fue en 1998. Haití, por su parte, solo había participado una vez en la cita máxima del fútbol, en 1974.
El gol que rompió el partido
El tanto llegó en el primer tiempo de una manera que resume cómo funciona el fútbol: Che Adams remató, la pelota rebotó, y John McGinn apareció para definir desde unos 13 metros. No fue un golazo de postal, pero valió exactamente lo mismo.
Antes de esa anotación, a los 17 minutos, Scott McTominay ya había estado a centímetros de abrir el marcador: su disparo golpeó la parte superior del poste y el arco de Johny Placide se mantuvo en cero por pura geometría.
Haití lo intentó, pero no alcanzó
En el segundo tiempo, Haití buscó el empate con más urgencia. A los 74 minutos, Ruben Providence envió un centro para Wilson Isidor, quien desperdició la oportunidad. Diez minutos después, a los 84, Frantzdy Pierrot falló un cabezazo que pudo haber cambiado el resultado.
Escocia resistió y cerró el partido con su ventaja intacta.
El otro resultado del grupo
En el mismo grupo, Brasil y Marruecos igualaron 1-1, resultado que deja la tabla apretada desde la primera jornada.
Con tres puntos en el bolsillo y el recuerdo de 1990 finalmente actualizado, Escocia abre su regreso al Mundial de la única forma que importa: ganando.

