Durante más de un siglo, el nombre de Terry Turner figuró como el jugador con más partidos disputados en la historia de Cleveland. El lunes por la noche, frente a los Reales de Kansas City, esa marca quedó congelada en 1,619 y cedió paso a José Ramírez, quien al disputar su partido número 1,620 se convirtió en el líder histórico de franquicia en juegos jugados para los Guardianes de Cleveland.
El momento oficial llegó antes del sexto inning. Sandy Alomar Jr., coach de primera base y figura veterana de la organización, le entregó a Ramírez la base de tercera en señal de reconocimiento. Un gesto sencillo que resumió más de una década de presencia constante, lealtad y producción con un mismo equipo.
De corredor emergente a figura irreemplazable
La historia arrancó el 1 de septiembre de 2013. Ramírez saltó al campo en el noveno inning de un partido en Detroit como corredor emergente por Carlos Santana. Sin un turno al bate, sin protagonismo estadístico, sin fanfarria. Esa aparición discreta marcó el inicio de lo que hoy es el recorrido más largo que cualquier pelotero haya completado bajo la camiseta de Cleveland.
Desde ese debut, Ramírez ha sido parte de seis títulos de la División Central de la Liga Americana. Uno de esos equipos llegó a la Serie Mundial de 2016, donde cayeron en siete juegos ante los Cachorros de Chicago. Temporada tras temporada, postemporada incluida, el tercera base dominicano consolidó una presencia que ningún jugador en los 125 años de historia de la franquicia había podido igualar ni superar.
Según la MLB, Ramírez es el único jugador activo en las Grandes Ligas que encabeza a su propia franquicia en partidos disputados, distinción que subraya tanto su durabilidad como su permanencia en una era marcada por los traspasos frecuentes.
Los números detrás del récord
Es el único jugador en los 125 años de historia de los Guardianes de Cleveland con al menos 250 jonrones y 250 bases robadas. Sus cifras actuales —286 jonrones y 289 bases robadas— representan una combinación de poder y velocidad que ningún otro pelotero de la franquicia ha alcanzado.
Ramírez también lidera la historia del club en extra-bases totales con 729 y acumula 27 partidos con múltiples jonrones. Ocupa el segundo lugar en jonrones, bases robadas, bases totales (3,018) y carreras impulsadas (954). Con 400 dobles se ubica tercero en ese rubro histórico, mientras que sus 1,674 hits lo colocan séptimo en la lista de todos los tiempos de Cleveland.
La marca que resistió más de un siglo
Terry Turner disputó 15 de sus 17 temporadas en las Grandes Ligas con Cleveland, entre 1904 y 1918. Sus 1,619 partidos aguantaron más de 108 años: una cifra que sobrevivió guerras mundiales, expansiones de liga, cambios de nombre del equipo y generaciones enteras de peloteros. Que un número de principios del siglo XX necesitara a alguien de la talla de Ramírez para ser borrado del libro de récords habla tanto de Turner como del propio tercera base.
La permanencia de Ramírez en Cleveland también contrasta con el ritmo actual del béisbol de Grandes Ligas, donde los contratos multimillonarios y las transacciones de temporada mueven a los mejores jugadores entre ciudades año tras año. Ramírez no solo se quedó; se quedó y acumuló más historia que cualquier otro en 125 años de franquicia.
El número que seguirá creciendo
A diferencia de la mayoría de los récords que se establecen y quedan en el archivo, este continuará sumando cada vez que Ramírez salte al campo. La brecha entre él y el segundo lugar histórico en partidos jugados con Cleveland seguirá ampliándose partido a partido, temporada a temporada.
Desde aquel noveno inning en Detroit sin crédito estadístico hasta la entrega de una base en Kansas City, el camino de José Ramírez con los Guardianes de Cleveland es hoy el más largo que cualquier jugador haya recorrido con esa organización.
¿Cuántos partidos más escribirá en los libros de la franquicia? Por ahora, la pregunta sigue abierta, y él sigue respondiendo con cada turno al bate que llega.

