Michael Soroka hizo todo lo que se le puede pedir a un abridor: siete entradas, dos hits, una sola carrera limpia y siete ponches sin conceder un solo boleto. No fue suficiente. Un jonrón de Noelvi Marte en la baja de la octava entrada convirtió el empate en victoria para los Rojos de Cincinnati, que derrotaron a los D-backs de Arizona 2-1 esta noche en el Great American Ball Park.
Soroka dominó con autoridad. Durante siete entradas construyó un muro: los D-backs apenas le conectaron dos imparables y en ningún momento lo amenazaron de verdad. Su única mancha fue el jonrón de Corbin Carroll en la alta de la primera entrada, un vuelacercas al jardín central derecho que puso a Arizona al frente desde el arranque. A partir de ahí, Soroka no volvió a ceder terreno. El problema fue que tampoco pudo recuperarlo.
Enfrente, Rhett Lowder trabajó con solidez sin llegar a dominar. Cinco hits y dos boletos en 5.2 entradas, saliendo con dos outs en la sexta entrada. En la baja de la tercera entrada, Edwin Arroyo empató el partido con un sencillo de línea al jardín derecho que dejó a Corbin Carroll como espectador mientras Matt McLain pisaba el plato. De ahí al empate al cierre de la séptima, el marcador no se movió.
Luego llegó Noelvi Marte. Con Juan Morillo en el montículo, el segunda base conectó un elevado al jardín izquierdo central que no volvió. Su segundo jonrón del año, pero el más importante de su temporada hasta ahora: a Cincinnati la victoria por una carrera que lo pone en 33-36.
Morillo cargó con la derrota, su tercera del año frente a una sola victoria. Chase Petty, que había mantenido el empate durante 1.2 entradas sin permitir carreras limpias, se llevó el triunfo. Tony Santillan cerró la novena entrada sin mayores complicaciones para su tercer salvado de la temporada.
El resultado deja a los D-backs en .500 exacto con récord de 35-35, terceros en la División Oeste de la Liga Nacional, a nueve juegos de los Dodgers de Los Ángeles y a un solo juego del comodín. Para Arizona, que llega con siete derrotas en sus últimos diez partidos y un diferencial de carreras en temporada de -22, noches como esta duelen doble: las que se pierden cuando el abridor hace su parte.
Soroka lanzó el mejor partido de su noche. El béisbol no siempre recompensa eso.

