Doce hits combinados, dos errores defensivos y apenas cuatro carreras en nueve entradas. El Progressive Field fue esta noche el escenario de uno de esos partidos que se ganan y se pierden en los márgenes: un jonrón oportuno, una salida anticipada del abridor y un bullpen que aguantó hasta el final.
La historia la contó el montículo antes que el plato. Joey Cantillo trabajó cinco entradas completas frente a un orden al bate de los Tigres de Detroit que conectó seis imparables pero solo pudo fabricar una carrera. Cuatro ponches, ningún boleto. El zurdo de los Guardianes de Cleveland no dominó de manera aplastante, pero fue suficientemente eficiente para que su equipo construyera sobre su trabajo.
Tarik Skubal, en cambio, no llegó a completar la quinta entrada. El abridor de Detroit —que cayó a récord de 3-3— salió con dos outs en la baja de la quinta entrada, después de permitir cinco hits y dos carreras limpias en 4.2 entradas. Su efectividad sube a 2.81, lo que habla de cuán sólido ha sido en la temporada; esta noche, sin embargo, el daño ya estaba hecho antes de que pudiera salir del hoyo.
El momento que definió el partido llegó en la baja de la tercera entrada. Con el marcador empatado a una carrera, Daniel Schneemann conectó un vuelacercas al jardín central derecho que anotó a José Ramírez y puso a los Guardianes al frente 3-1. Era el quinto jonrón del año para Schneemann, quien terminó la noche con una línea de 1-3 en turnos al bate, dos remolcadas y una carrera anotada. Un partido de receptor que pesó como el de cualquier bateador de la mitad del orden.
Los Tigres habían tomado ventaja antes. En la parte alta de la primera entrada, Dillon Dingler conectó un sencillo de línea al jardín derecho que anotó a Gleyber Torres —quien cerró 2-4 con una carrera anotada— y puso a Detroit al frente desde el arranque. Dingler también terminó con dos hits en cuatro turnos y una remolcada. El problema fue que los Tigres de Detroit no pudieron hacer más con sus nueve imparables.
El relevo de Cleveland cumplió sin sobresaltos. Cade Smith cerró el juego con 1.1 entradas, un hit, dos ponches y un boleto, sumando su salvado número 23 de la temporada. El brazo derecho lleva efectividad de 2.48 y se está convirtiendo en uno de los cerradores más confiables de la División Central de la Liga Americana.
Los Guardianes de Cleveland quedan 39-33 y siguen peleando el liderato divisional, empatados en la práctica con los Medias Blancas de Chicago, que encabezan la Central con récord de 37-31. Para los Tigres de Detroit, la derrota es la segunda consecutiva y los deja en 29-42, a 9.5 juegos del primero y a seis del comodín. Con diferencial de carreras negativo en la temporada y en cuarto lugar de la división, el camino se complica.
Cantillo ganó. Skubal perdió. Y en un partido de cuatro carreras, esa diferencia la hizo un solo swing en la tercera entrada.

