99 millas por hora. Esa cifra, registrada durante los entrenamientos de primavera, resume mejor que cualquier discurso lo que los Mets de Nueva York esperan de Kodai Senga en 2026. No el lanzador lesionado que promedió 94.7 mph con su recta de cuatro costuras la temporada pasada. No el pitcher que terminó el segundo semestre con una Efectividad (ERA) de 13.73. El de ahora: más fuerte, más afilado y con una sonrisa que su propio manager no ha podido ignorar.
Este martes, Senga pisará un montículo de Grandes Ligas en un juego oficial por primera vez desde el 31 de agosto. La espera termina.
De Triple-A a la cima de la rotación
El camino de regreso no fue sencillo. A mediados de junio del año pasado, Senga marchaba con una Efectividad de 1.47 y lucía como uno de los mejores abridores de la Liga Nacional. Un estiramiento del tendón de la corva derecho en una jugada de cobertura en primera base lo envió a la lista de lesionados. Perdió un mes. Regresó, ofreció una actuación sólida ante los Reales de Kansas City, y entonces comenzó el colapso.
Lo que siguió fue uno de los segundos semestres más difíciles que un abridor de los Mets ha atravesado en años recientes. La organización le preguntó a Senga si aceptaría un descenso a las menores. Lo aceptó. Terminó el mes final de la temporada lanzando para el Syracuse de Triple-A, reconstruyéndose lejos de las cámaras.
La primavera que cambió la narrativa
Tres salidas en la Liga Toronja. Una Efectividad de 1.86. 11 ponches en 9²/₃ entradas. Los únicos daños permitidos fueron dos jonrones solitarios en su primera apertura.
Los números hablan, pero Senga prefiere ir más allá de ellos.
“Los resultados son los resultados y los tomo con cautela”, dijo el lanzador japonés a través de su intérprete antes de salir del campamento. “Pero si miras las métricas de los lanzamientos que estoy haciendo, creo que eso sí se traduce a la temporada. Algunos están bien y otros no tanto, pero comparado con años anteriores siento que estoy lanzando a un nivel más alto, así que solo tengo que mantenerlo en la temporada.”
El coach de pitcheo Justin Willard ha seguido cada detalle de esa evolución.
“La manera en que llegó, qué tan preparado estaba desde el principio, lo físico que se veía y cómo se sentía su cuerpo era realmente emocionante”, dijo Willard. “Y luego ver cómo llevó eso a los entrenamientos de primavera, seguir registrando velocidades altas, buenas trayectorias y atacar la zona fue muy bueno.”
El fantasma del forkball y la memoria de 2023
Senga llega a esta temporada con una misión técnica específica. Su lanzamiento distintivo —el ghost fork, un forkball que desaparece antes de llegar al home plate— sigue siendo su arma más letal, pero también la que más trabajo le exige.
“El forkball, asegurarme de que vaya abajo”, admitió. “No quiero dejarlo arriba. Todavía me está pasando un poco y… espero poder enterrarlo en la tierra.”
Cuando ese lanzamiento funciona, los resultados son los de su temporada de novato en 2023: una Efectividad de 2.98, 202 ponches en 166¹/₃ entradas y una presentación en las Grandes Ligas que lo posicionó entre los mejores abridores del béisbol. Las lesiones redujeron su 2024 a una sola apertura en temporada regular, aunque sí lanzó dos veces durante los playoffs.
La versión completa y sana de Senga es, para los Mets, la diferencia entre una rotación competente y una rotación peligrosa.
Mendoza y la expectativa que nadie oculta
El manager Carlos Mendoza no ha escatimado en elogios desde la primera apertura de Senga en primavera, y no parece dispuesto a moderarlos ahora.
“Estoy emocionado por lo que ha mostrado en los entrenamientos de primavera”, dijo Mendoza. “La manera en que lanzó, cómo se recuperó, simplemente la sonrisa en su cara, la interacción que estoy teniendo con él.”
Senga, por su parte, tiene clara la razón por la que cruzó el Pacífico.
“Mientras esté sano y pueda lanzar mis pitcheos, lanzar a mi capacidad, creo que los resultados llegan con eso”, dijo. “Eso es lo que busco y para eso estoy aquí. Vine de Japón a Estados Unidos para hacer eso. Las cosas no siempre van a salir como quiero, pero si eso pasa, voy a seguir peleando ahí afuera y espero que los resultados lleguen.”
Este martes, empieza a responder si tiene razón.
¿Puede Senga sostener esa velocidad de 99 mph a lo largo de una temporada completa? Su historial con los Mets sugiere que cuando está sano, pocas rotaciones en la Liga Nacional pueden igualar lo que él aporta desde el montículo.

