Ocho ponches en seis entradas sin carreras. Eso fue Ryan Johnson el martes por la noche en el Angel Stadium, y bastó para que los Angelinos de Los Ángeles tomaran el partido desde la primera entrada y nunca lo soltaran.
La noche arrancó con golpe de autoridad. En la baja de la primera entrada, Zach Neto se embasó y Nolan Schanuel lo trajo a casa con un bambinazo al jardín derecho-central: dos carreras, ventaja inmediata y el tono del partido establecido. Schanuel, que promedia .266 en la temporada, conectó su sexto jonrón del año y remolcó dos de las cinco carreras que produciría el equipo local.
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— MLB HR Videos (@MLBHRVideos) June 24, 2026 Desde ahí, Johnson se encargó del resto. El derecho —que llegaba con efectividad de temporada de 8.84, la clase de número que invita al escepticismo— se mostró irreconocible: un solo hit permitido, un boleto, y ocho chocolates en seis entradas completas. No es que los Orioles no intentaran hacerle daño; es que simplemente no pudieron. Terminaron el juego con apenas tres imparables en todo el partido.
El golpe de gracia llegó en la baja de la quinta entrada. Con los Orioles todavía a dos carreras, Vaughn Grissom conectó un rodado al jardín izquierdo que metió a José Siri y a Zach Neto: 4-0 de repente, y el partido prácticamente sellado. Un elevado de sacrificio de Jorge Soler amplió la ventaja a cinco antes de que terminara la entrada.
Shane Baz absorbió la derrota para los Orioles. El abridor de Baltimore trabajó cinco entradas y permitió las cinco carreras sobre ocho hits, con cinco ponches y un boleto. Su récord cae a 4-8 en la temporada. Los visitantes consiguieron su única carrera en la alta de la séptima entrada, cuando Leody Taveras pegó un línea al jardín central que metió a Gunnar Henderson.
Albert Suárez entró en la sexta por Baltimore y cerró las últimas tres entradas con mano firme: sin hits, sin carreras y tres ponches. Fue la actuación más sólida del cuerpo de relevistas de los Orioles en la noche, aunque llegó demasiado tarde para cambiar el resultado.
Para los Angelinos, la victoria llega en un momento en que la División Oeste de la Liga Americana está lejos de su alcance: quedan a 8.5 juegos de los Marineros de Seattle y a 7.0 del comodín. El diferencial de carreras en la temporada es de -37, lo que dice bastante sobre la consistencia del equipo. Pero noches como esta, con Johnson en ese estado, son el tipo de argumento que cualquier aficionado necesita para seguir mirando.
Los Orioles, por su parte, siguen cediendo terreno en la División Este de la Liga Americana. Con récord de 38-43 y a 2.0 juegos del comodín, cada derrota aprieta un poco más el margen.

