Nueve ponches. Tres hits. Cero carreras limpias en siete entradas de trabajo. Esta noche en el Great American Ball Park, Nolan McLean fue el argumento más sólido que los Mets de Nueva York pusieron sobre la mesa para llevarse un 9-1 sin discusión.
McLean llegó al juego con una efectividad de 3.67 y salió de Cincinnati con el récord en 4-4, pero sobre todo con la sensación de haber dominado de principio a fin. Solo uno de cada tres bateadores de los Rojos llegó a base; el resto se fue ponchado o con rodados flojos. Siete entradas así no se improvisan.
La ofensiva de los Mets hizo el resto desde la tercera entrada. Juan Soto abrió el marcador con un sencillo que trajo a Luis Torrens desde primera, y la manga no terminó hasta que Mark Vientos empujó la tercera con otro imparable al cuadro izquierdo. Los Rojos descontaron en la baja de esa misma entrada con un elevado de sacrificio de JJ Bleday, pero McLean cerró la puerta ahí mismo y no volvió a abrirla.
La quinta entrada terminó de definir el partido. Nick Lodolo ya acumulaba once imparables en cuatro entradas y dos tercios cuando A.J. Ewing despachó un doble al centro que trajo dos carreras más y puso el marcador en 7-1. Lodolo salió con dos outs en esa manga y con siete carreras limpias en el casillero —su efectividad se fue a 6.12 con el récord en 2-2. Ewing terminó la noche con dos carreras remolcadas; Soto y Vientos también aportaron dos impulsadas cada uno.
En la octava entrada, Bo Bichette y Soto añadieron una carrera cada uno para cerrar la cuenta en nueve. El doble de Soto al centro fue el último clavo: línea limpia que trajo a Bichette y dejó el 9-1 definitivo.
Brooks Raley y Austin Warren completaron los dos últimos turnos sin permitir carreras, aunque el resultado ya era un trámite mucho antes de que llegaran al montículo.
Con la victoria, los Mets quedan 33-41 en la temporada. Están quintos en la División Este de la Liga Nacional, a 14.0 juegos de los Bravos de Atlanta y a 5.5 del comodín. El diferencial de carreras en la temporada es de -17, lo que hace que noches como esta —quince imparables, nueve carreras— tengan más peso de lo que el marcador final sugiere. Los Rojos, por su parte, caen a 35-38 y siguen a 3.0 del comodín en la División Central de la Liga Nacional.
Para un equipo que necesita acumular victorias de este tipo, McLean dio exactamente lo que hacía falta: siete entradas en las que los Rojos no tuvieron respuesta.

