Cuatro semanas. La mitad del tiempo mínimo que los médicos habían calculado. Eso le bastó a Francisco Alvarez para volver a ponerse la careta en las Grandes Ligas.
El receptor de los Mets de Nueva York fue activado de la lista de lesionados de 10 días el martes, apenas un mes después de desgarrarse el menisco de la rodilla derecha en un swing el 12 de mayo. El pronóstico original era de seis a ocho semanas de baja. Alvarez, de 24 años, lo partió por la mitad.
Carlos Mendoza no ocultó su asombro.
«Es una locura que este tipo ya esté jugando en partidos y luciendo como luce ahora mismo.»
Carlos Mendoza, mánager de los Mets.El camino de regreso incluyó cuatro juegos de rehabilitación en los que Alvarez fue aumentando la carga detrás del plato de manera progresiva: atrapó seis entradas en el primero, siete en el segundo, siete en el tercero y nueve completas en el último, el domingo, cuando Syracuse se impuso 4-3 a Scranton/Wilkes-Barre. Esa última noche fue la prueba definitiva: por primera vez desde la lesión, aguantó un juego entero como receptor.
En el plato, los números de la rehabilitación fueron modestos —3-for-13 con dos dobles, una base por bolas y cuatro ponches— pero el detalle que quizás más importaba llegó en su último turno: un hit que salió del bate a 92.1 mph, el tipo de contacto que no miente sobre el estado físico de un bateador. En ese juego final cerró con línea de 1-for-3 y un boleto.
Para abrir espacio en el roster, Hayden Senger, quien había funcionado como respaldo de Luis Torrens atrapando una o dos veces por semana, fue enviado a Triple-A Syracuse. Alvarez entra directo al lineup como titular y bateador número 9 para el arranque de la serie contra los Cardenales de San Luis en Citi Field.
Antes de la lesión, el venezolano acumulaba un slash line de .241/.317/.393 —Promedio de bateo (AVG)/Porcentaje de embasado (OBP)/Slugging (SLG)— con cuatro jonrones en 37 partidos. Los Mets lo recuperan en un momento en que la posición de receptor necesitaba su presencia titular, no solo su nombre en la lista de lesionados.
La pregunta ahora es si una rodilla que se saltó seis semanas de recuperación responde igual cuando lleguen los turnos difíciles detrás del plato en agosto o septiembre.

