Una descarga de su desfibrilador implantable —no una nueva parada cardíaca— fue lo que derribó a Christian Eriksen sobre el césped durante el amistoso entre Dinamarca y Ucrania. El propio mediocampista danés lo aclaró en un mensaje publicado en sus redes sociales, horas después de recibir atención médica urgente en el partido y de que el mundo del fútbol contuviera el aliento ante el recuerdo de lo ocurrido en la Eurocopa de 2021.
«Quiero que todo el mundo sepa que estoy bien y que ya estoy en casa con mi familia», escribió Eriksen. «Como podéis imaginar, recibir una descarga de mi desfibrilador implantable (ICD) ha tenido un gran impacto tanto en mí como en mi familia, pero quiero tranquilizar a todos y explicar que esta fue una situación diferente a la que ocurrió en 2021. Me encuentro bien y mi recuperación ya ha comenzado».
Un dispositivo que cumplió su función
Lejos de minimizar el episodio, Eriksen subrayó que el dispositivo funcionó con precisión: «Gracias a su experiencia, mi desfibrilador hizo exactamente aquello para lo que fue diseñado: protegerme cuando más lo necesitaba». En el mismo mensaje extendió su agradecimiento a los compañeros y al cuerpo médico presentes en el terreno de juego, y de manera especial a los médicos que han monitoreado su corazón desde 2021.

«Además de estar agradecido por el apoyo y la ayuda de todos los jugadores y del equipo médico sobre el terreno de juego, también estoy enormemente agradecido a los médicos que han cuidado de mí y de mi corazón durante estos años», escribió el mediocampista.
Diferente al susto de la Eurocopa 2021
La alarma fue inmediata. Cuando Eriksen se desplomó, la imagen remitió de golpe a la parada cardíaca que sufrió en la fase de grupos de la Eurocopa de 2021, un episodio en el que necesitó reanimación sobre el propio campo. Esta vez, sin embargo, el jugador fue categórico al trazar la diferencia: el ICD —el desfibrilador automático implantable que porta desde aquel incidente— actuó de forma autónoma y resolvió la situación antes de que escalara a una emergencia de mayor gravedad.
El mediocampista cerró su mensaje con una prioridad clara y sin ambigüedades: «Por ahora, mi prioridad es recuperarme, pasar tiempo con mi familia, disfrutar de unas vacaciones y jugar al fútbol con mis hijos».
La tecnología que lleva dentro del pecho demostró, una vez más, por qué Eriksen pudo regresar al fútbol de alto nivel tras 2021. La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo necesitará para volver a ponerse los botines en un partido oficial.

